Bienvenidos a mi pequeño solar en la Tierra Dorada
martes, 10 de abril de 2012
¡Dios mío! ¡Acabo de matarla! Pero no ha sido mi culpa, tenéis que entenderlo... ¡Estaba muerto de miedo! Era natural que intentara defenderme. Estaba solo, asustado, y si oigo algo fuera de lo normal... ¡Y estaba oscuro! Oh, Dios mío... Mamá...
No hay comentarios:
Publicar un comentario